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Dicen que las crisis son tiempos de oportunidades. Y así lo creía Albert Einstein cuando decía que la crisis era la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque trae progresos y que en ella nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.

En España, en vista de la expansión del COVID-19, el Gobierno ha decretado el estado de alarma y ha adoptado medidas sin precedentes en nuestra historia para frenar el virus, incluido el confinamiento de la población.

Ante esta situación triste que nos pone a todos a prueba, afortunadamente, se están viendo muchas iniciativas altruistas y solidarias, como la reorientación de las actividades de personas individuales y empresas hacia la producción de bienes necesarios para prevenir o combatir el virus: costureras que confeccionan mascarillas, la industria cosmética volcada en la producción de geles hidroalcohólicos, diseñadores industriales que fabrican viseras protectoras y respiradores con impresoras 3D. Algunas iniciativas muy interesantes en este sentido se agrupan en la plataforma “Corona Makers”, cuyos proyectos quedan recogidos en el web https://www.coronavirusmakers.org/index.php/es.

Después también tenemos esos conciudadanos a quienes les va más la picaresca y han pensado que es el momento de aprovechar el tirón mediático del virus en el ámbito de las marcas. Así, en las últimas semanas se han solicitado ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) varias marcas y nombres comerciales que hacen referencia al virus, como, por ejemplo:

  • Yo Sobreviví al CoronaVirus” para, entre otros productos y servicios, prendas de vestir, cervezas y publicidad
  • Yo sobreviví al coronavirus” para papel, cartón y prendas de vestir
  •  “CORONAVINO” y “CORONAVIRUS” para vinos y bebidas alcohólicas
  •   para productos farmacéuticos y mascarillas
  • #YoSobreVivíalCovid-19” para cervezas, prendas de vestir y publicidad
  • I survived COVID-19” para prendas de vestir
  • para papelería, ropa de casa y  prendas de vestir
  • para aplicaciones móviles y publicaciones electrónicas

La originalidad es muy relativa y algunas “ideas” se repiten. En cualquier caso, a nosotros nos surgen dudas en cuanto a la viabilidad de esas marcas y nombres comerciales.

La primera gira alrededor de la utilidad o idoneidad de algunos de los signos solicitados: después de estar confinados en sus casas durante semanas por la amenaza del coronavirus, ¿cuánta gente se tomará una copa de vino CORONAVINUS? También nos preguntamos si resultarán simpáticas para el público expresiones como “Yo sobreviví al coronavirus” o similar si alguno de tus seres queridos no ha sobrevivido a él. El humor no es percibido del mismo modo por todo el mundo.

Por otro lado, puede existir un interés comercial en torno a esta situación (publicación de libros o blogs, por ejemplo) y tiene sentido asegurar desde ya una marca registrada, aprovechando la “tendencia”.

No obstante, otra duda importante concierne la posibilidad de que estos signos accedan al registro. Es muy probable que la OEPM los deniegue por incurrir en motivos de prohibición absolutos previstos en la Ley de Marcas. Esta establece, por ejemplo, que no podrán registrarse como marca o nombre comercial los signos que:

  • carezcan de carácter distintivo,
  • se compongan exclusivamente de signos o indicaciones que puedan servir en el comercio para designar alguna característica de los productos o servicios,
  • sean contrarios a la ley, al orden público o a las buenas costumbres o
  • puedan inducir al público a error, por ejemplo, sobre la naturaleza o la calidad del producto o servicio.

Las solicitudes de marcas y nombres comerciales que se refieren o evocan al coronavirus se podrían denegar por alguno de estos motivos: se pueden considerar descriptivas, engañosas o incluso contrarias al orden público. La OEPM deberá analizar y resolver en función de la realidad y el momento concreto, así como también teniendo en cuenta los productos o servicios designados, atendiendo a todas las circunstancias que puedan influir en la percepción de esas marcas y nombres comerciales por parte de los consumidores.

De hecho, la casuística es amplia y en otras ocasiones, aprovechando un hecho escandaloso o desgraciado, o que ha trascendido en los medios y redes sociales, se han solicitado marcas de dudoso buen gusto como “Bin Laden”, denegada por ser contraria al orden público, mientras que otras, más graciosas, se han concedido, como el inolvidable “¿Por qué no te callas?”, marca que está actualmente en plena vigencia.

Estaremos pendientes de las decisiones de la OEPM. Resulta claro que el debate está servido.

Isabela Robledo McClymont / Emil Edissonov

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